Esta semana hemos podido leer en los periódicos una noticia sobre la muerte de una mujer de 34 años de edad en el Hospital Carlos Haya de Málaga, se había sometido a una operación de aumento de pecho, en una clínica privada.
No soy capaz de entender a este tipo de personas que arriesgan su vida por una mejora de su aspecto físico, no lo entiendo porque no es la primera vez que ocurre esto en estas operaciones.
No entiendo como puede haber gente que se sienta tan mal delante de un espejo como para tener que llegar a tales extremos ¿no decimos o no estamos hartos de oir todos los días que lo que importa es la belleza interior? Pues entonces no sé para que se quiere cambiar el aspecto exterior, si al fin y al cabo es el aspecto con el que la naturaleza nos ha dotado a cada uno.
Todo esto lo digo yo que no soy precisamente la persona más agraciada físicamente que conozco, ni mucho menos, la verdad es que yo no me imagino verme con un físico distinto al que tengo.
Las operaciones que he tenido que hacer a lo largo de mi vida, las hice para poder caminar, por poner un ejemplo, quiero decir que eran intervenciones completamente necesarias, que es para lo que debe de servir la cirugía.
De no haber existido la necesidad, jamás me habría sometido a una operación, después de seis veces que pasé por el quirófano todavía le tengo demsiado respeto como para andar jugando innecesariamente.
